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el movimiento se demuestra andando.

El arte cinético podría ser la gran metáfora de la existencia, una en la que todo cobra sentido cuando el individuo no contempla la vida con actitud estática, sino que integra en ella su dinamismo para cambiar la apariencia de las cosas.
En estos tiempos de barcos que se hunden y capitanes que los abandonan a su suerte, queríamos encontrar una parábola vital que no nos impulsara a ponernos el salvavidas y saltar al vacío dejándolo todo atrás.
Y la hemos encontrado en la obra de Carlos Cruz-Díez. Un hombre que impulsó a sus contemporáneos a moverse integrando sus piezas en el frenetismo de las ciudades, haciendo del día a día una obra de arte.

¡Levantáos y andad! nosotros también estamos en ello…

y además...