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los buenos propósitos nunca vienen solos.

Las fiestas, los empachos y el dalealazambombadalealalmirez han dado paso a algo igualmente engorroso: los propósitos de año nuevo.

Esas notas mentales que, con las superfuerzas y superenergías de los turrones, nos parecían totalmente factibles.

En picnic, en esta primera semana del año, ya estamos a punto de terminar de bordar nuestra web en el estor del escaparate.

Nuestro primer propósito cumplido…

…del 2010.

y además...